Avances de mi campaña presidencial

Después de mi impetuoso destape para convertirme en presidente en el 2024 y que tristemente solo mis amigos apoyaron, decidí retirarme de la contienda. Aquí el resumen de mis pininos políticos

“No estamos listos”

Consulté a un experto en política. Le conté mis sueños de grandeza y respondió con un tajante ‘no lo hagas’. Entre las muchas razones que dio, la que más resonó es que México, el país y su gente, no está listo para recibir una persona apolítica y acogerlo como líder.

Hemos tenido doctores en economía, maestros en derecho y administración pública, licenciados que tardaron 14 años en terminar su carrera, pero no ha existido candidato –ya no digamos presidenciable– que no haya estado inmiscuido de alguna manera en la política. Y ese es mi problema, que soy un simple profesor universitario.

Según este experto, mi falta de experiencia política sería contraproducente en mi campaña. Me instó a desistir.

Revisión del mundo

Retomando mi post previo, en el que me destapé ante el mundo, decía que el modelo político actual es ya casi obsoleto, pero aquí, en nuestro México, sigue siendo vital. Por supuesto que gana el mejor estratega, pero en la porquería que nos domina, gana el que más paga en todo sentido. Tristemente, no tengo inversionistas en mi campaña, tampoco.

En mis pininos como intento de candidato presidencial revisé los modelos de políticos y de gobierno de países que tienen un buen desempeño económico, político, social y humano. Desde Alemania y Dinamarca, pasando por Nueva Zelanda y Australia, hasta caer en Canadá.

En todos se cuecen habas. En cada país hay una estirpe más o menos arruinada y sucia, pero también en cada uno existen parámetros, limitantes y un pensamiento abierto, centrado en el beneficio de las naciones y no precisamente del unos cuantos.

Algunas partes del mundo están listas y lo han ejecutado, pero de este lado del charco, en hemisferio norte, pegado al cono sur, no hay claridad sobre el futuro.

¿Y ahora qué?

He tenido puestos directivos en medios, ahora como docente también estoy en una increíble posición para ayudar a establecer criterios e ideales. Quizá algún día llegue a ser rector, pero lo que me queda claro es que desde mi trinchera puedo dejar mi pequeño granito de arena a partir de la generación de conocimiento.

Me dedicaré a hacer lo que hago muy bien: dar clases, trabajar en el doctorado y seguir creciendo MediaLab.