Soy Bernardo y quiero ser presidente en el 2024

Hola, soy Bernardo y quiero ser presidente en el 2024, trabajo como profesor de universidad y tengo 37 años. Para el 2024 voy a tener 41 años, y si todo sigue como está, cumplo con todos los requisitos para ser presidente de México. De hecho, quiero hacerlo, pero me falta el registro, el 1% de la lista nominal del país y quién se sume a esto.

Quiero aclarar que no es un impulso matutino , broma o destello fugaz. Quiero hacerlo porque estoy hasta el gorro de leer, ver y sentir la dominante ruptura social. Ahora necesitamos estar unidos, nuestra sociedad se está quebrando, polarizado y llegando a un límite de fragilidad que puede acabar por romper lo que con tanto trabajo se ha construido. Quiero apuntarme para presidente porque no se trata de nosotros: chairos, o prianistas, o neoliberales contra ustedes: conservadores, o fifís, o mafía del poder. Esto se trata de México, de nosotros. Los mexicanos enfrentando juntos los problemas que nos aquejan.

Tenemos que romper con ese horrible discurso de nosotros contra ellos, somos todos o nos va a ir muy mal.

Este proyecto se trata de tener metas comunes, y de construir un futuro bueno para México y los mexicanos. Suena utópico acabar con la corrupción, pinta difícil el combate al crimen organizado, pero estoy seguro que si podemos soñarlo e imaginarlo, podemos lograrlo.

No estoy con algún partido político y tampoco quiero. No me considero conservador, quizá a veces peco de liberal, pero no hay algo de qué alarmarse. Soy yo, con ideas claras, objetivos específicos y valores bien plantados.

No voy a atacar al gobierno presente, porque no me interesa. Hacerlo sería seguir con la retórica de división cuando lo que me interesa es unirnos. Si alguien más se suma esta idea, trabajaré en poner los cimientos de nuestro proyecto, en sumar a la gente que le interese, pueda y quiera trabajar por una causa mayor. Tengo casi cuatro años para pensar en la reconstrucción de una identidad nacional, un patriotismo nuevo y puro que nos permita crear nuestra realidad.

¿Quién soy yo?

Estudié Comunicación y después de siete años de haber terminado sigo intentando pagar mi maestría en Dirección de Empresas. Espero terminar mi doctorado en los siguientes dos años. Estoy casado, tengo dos hijas y me dedico a la docencia. Mi casa no es propia, de hecho al ritmo al que voy la estaré pagando por los siguientes 30 años. Si todo sale bien, en el 2021 publicaré una novela. Mi plan está en proceso pero sí sé qué haremos, por qué y hasta por dónde.

Según yo no tengo cola que pisen, pero siempre podrán rascarle a algo así que me adelanto con algunas cosas. Soy hijo de madre soltera, tengo ascendencia alemana y española, quedé huérfano a los 19 y no me llevo con mi padre. Con la ayuda de mucha gente me he podido construir y recrear.

Tiempo después de haber salido del periódico Reforma, mi ex jefa tuvo un error de ortografía muy visible en la versión impresa de la sección que llevaba y la evidencié en un Facebook en ciernes, creo que nunca me disculpé por ello, pero si sirve de algo ahora, lo siento. A raíz de eso, muchos, si no es que todos mis ex colegas me insultaron por haberlo hecho.

Otra cosa, escribí una columna hablando sobre las actitudes de los millennnials y algunos lo tomaron mal. Mi intención no fue discriminatoria, era mi opinión en ese momento; de eso sí ofrecí disculpas. Otro tema, me cambié mucho de trabajo por ambicioso. Ahora entiendo que también había un deje de inmadurez.

Los últimos dos años de mi vida me he dedicado a la academia, pero en general siempre he estado metido en los medios de comunicación. Empecé en revistas, pero he pasado a digital, periódicos, consultoría, comunicación política y un poco de emprendimiento.

La realidad es que llevo tiempo rumiando mucho esta idea y lo único que me detiene para hacerlo realidad es que necesito que suficiente gente lea esto… necesito que al menos otras 80 millones de personas sepan que existo y que de ellas, al menos la mitad estén interesadas en este proyecto.

Tuve un jefe inteligentísimo y algo maquiavélico que, si lee esto, podría apoyar mi proeza. Este interesante personaje me enseñó un principio maravilloso de la comunicación, pero sobre todo de la comunicación política: la resonancia.

Mi plan: nuestro México

La resonancia, según Sergio, es la fusión de dos conceptos importantísimos: empatía + plan de acción.

La resonancia surge cuando nuestras ideas le hagan sentido a la gente y por tanto construimos empatía. Pero la empatía en sí misma no es suficiente para construir un proyecto de esta índole. Es necesario tener un plan, una visión, y algo de claridad con siguientes pasos.

Por ejemplo: yo puedo decir que entiendo la pobreza, y ponerme en los zapatos de la gente que ha tenido menos oportunidades. Incluso puedo decir que lucharé por combatirla pues todos merecemos al menos un plato de frijoles. Si hago esto, estoy siendo empático, pero no es suficiente para ganar una elección: necesito un plan. Luego podría decir que, además de los programas sociales que considere relevantes para este rubro, haré todo lo posible para que los capitales que han salido del país regresen para que trabajemos con energías limpias con el fin de generar más empleos, activar la economía y así reducir la situación de pobreza. Esto es sólo un ejemplo, pero básicamente así funciona la resonancia.

Punto a mi favor: sí se lo que es no tener qué comer y pasar hambre, así que en ese sentido, puedo ser muy empático.

Los analistas aseguran que el Covid 19 nos dejará con una recesión económica grave, es por ello que debemos pensar en la reactivación de la productividad y competitividad del país para atraer inversiones y generar empleos. Seguido de esto, dado el incremento de desconfianza y descontento con la autoridad, el plan está enfocado en el desarrollo y sustentabilidad de las instituciones gubernamentales para garantizar el ejercicio democrático.

Es imperativo a hacer frente a la inseguridad y trabajar una estrategia que nos permita caminar en la calle libremente y garantizar que nada malo nos pasará. Esto se trabaja desde el origen del núcleo social aquí la labor educativa es inaplazable.

Creo fervientemente que la educación es la base de cualquier sociedad porque lo que, más allá de una reforma, debemos trabajar en los valores que forman a las personas. La educación e investigación será un tema primordial de mi agenda ya que son temas necesarios para avanzar: los descubrimientos fomentan la experimentación, los resultados de la experimentación abren nuevos negocios y los negocios generan empleo.

Aunado a esto, se regresará el dinero al fomento cultural y artístico, pero por encima de eso, necesitamos un sistema de salud confiable, seguro y abierto. La pandemia global ha mostrado lo que ya sabíamos: estamos superados y cómo no, si no hay presupuesto.

De dónde viene la idea de ser presidente

Esto empezó cuando leí que un conocido y buen amigo, mal llamado chairo convertido, decía que la oposición no acaba de comprender que para ser oposición justo se necesitaba un plan, no solo pedirle a presidente que se fuera. Y me hizo sentido. Ahora no hay oposición real: el PAN fallece en su conservadurismo contradictorio, el PRI es un fósil que sirve como combustible del poder presente y los demás políticos, partidos y funcionarios de antaño son un poco como rémoras del poder.

El país está dividido, polarizado y entristecido. Hoy un virus nos mantiene distanciados. La narrativa de quienes ostentan el poder es absoluta y los absolutos nunca son buenos. No todo es blanco ni todo es negro, hay una inmensa gama de grises en el inter que vale la pena explorar. Pero si seguimos en esta línea, lamentablemente vamos caer en una división muy mala que no nos ayudará.

Nunca he tenido aspiraciones políticas y creo que eso me haría un buen oponente para el futuro, hoy me apunto porque veo lo que está pasando no nos llevará a ningún lugar bueno.

Antes pensaba que estaría bueno estar tras bambalinas, en la oscuridad, moviendo lo hilos, pero la realidad es que creo que se necesita una cara que lleve a la acción y sí, creo que puedo ser yo.

Suena interesante eso de Bernardo para presidente. ¿Quién se apunta?